Feria del Libro de Madrid 2019. Balance AEM

“La Feria del Libro de Madrid es la mejor campaña de lectura que existe. Hay que mimarla”.

La Feria del Libro de Madrid 2019 ha sido un éxito en cuanto a facturación y repercusión en medios, superando todas las expectativas, y ha devuelto al sector a las cifras anteriores a la crisis, allá por el año 2008.

Los datos oficiales de la propia Feria rompen todos los récords: diez millones de euros recaudados (un 14% más que el año anterior), 2,3 millones de visitantes y 3.300 impactos en los medios de comunicación (el equivalente a 37 millones de euros en espacios publicitarios). Pero, ¿cuál es el balance de nuestros editores?

BUEN TIEMPO Y BUENOS TIEMPOS

Las razones para tal éxito abarcan un amplio abanico: una mejor situación económica general, hacer coincidir la feria con la primera quincena del mes, el buen clima durante las dos semanas, la programación cultural, la estrategia de comunicación, la presencia de 1.800 autores o, incluso, el hecho de que no haya coincidido con ningún evento deportivo con participación nacional que le robara protagonismo alguno.

Para las editoriales consultadas de la AEM también ha sido una “muy buena Feria”, aunque quizás las cifras puedan haber variado atendiendo a diferentes factores. Si en el caso de Impedimenta y Nórdica Libros, pertenecientes al colectivo CONTEXTO, su crecimiento ha ido en paralelo al de la propia Feria, alcanzando un 14 o 15%, en el caso de otras editoriales han tenido que contemplar sus resultados de manera proporcional al espacio con el que han contado. “En esta edición nuestras ventas han sido positivas porque hemos crecido un 5%”, explica Maite Cuadros, directora de Ediciones Maeva, “aunque hayamos tenido que jugar con dos desventajas: el hecho de que nuestra caseta midiera un 25% menos que el año anterior y hayamos podido destacar menos libros, y que la zona de sol en la que estaba este año nuestra caseta haya hecho que durante las horas de la tarde las ventas bajaran”.

CONTEXTO. Feria del Libro de Madrid 2019 Balance AEM
La caseta del colectivo Contexto recibe a Su Majestad la Reina Doña Leticia en la inauguración de la FLM19

La cuestión del espacio ha sido también un hándicap para Vaso Roto Ediciones que, al tener que compartir caseta por primera vez, ha notado los efectos negativos. “A pesar de todo, y teniendo en cuenta que solo hemos podido disponer de la mitad de espacio, ha sido un buen año; y la convivencia con Alpha Decay, nuestros compañeros, ha sido excelente”, afirma María Fuentes, su coordinadora editorial.

Por su parte, la directora del sello Loqueleo, Maite Malagón, confirma que la Literatura Infantil y Juvenil sigue creciendo. “Estamos satisfechos con los resultados, un 9% más que el año pasado, sobre todo si tenemos en cuenta que en nuestro catálogo no tenemos youtubers. A pesar de eso, sí contamos con autores clásicos y actuales referentes en la LIJ que los lectores de todas las edades vienen a buscar. En nuestro caso, la Feria es un espacio necesario sobre todo para la visibilidad de nuestra marca”.

“A la espera de conocer los datos que aporten todos los expositores en la encuesta que se efectúa todos los años después de la feria todo apunta a un crecimiento entre el 5 y el 7% en las ventas con respecto al año pasado”, concluye Manuel González, presidente de la Asociación de Editores de Madrid.

UN SER VIVO EN CONSTANTE EVOLUCIÓN

Si hay algo que resulta estimulante en la Feria es el encuentro de autores, editores, lectores y libreros, una confluencia que al sector le sirve para entender la evolución del propio mercado. Y la novela sigue reinando en esta Feria. Como explica Manuel González, “los grandes lanzamientos de narrativa siguen siendo el plato fuerte de las apuestas editoriales reforzados con la presencia y firma de muchos autores en las casetas de editores y libreros. Y el relato con implicaciones sociales, históricas y políticas compite con las novelas de serie negra y los libros que dan origen o son secuelas de series televisivas de éxito”.

También este año se sigue notando el fenómeno de los youtubers e influencers, aunque los editores perciben que el interés de los lectores se abre a nuevos campos, como el feminismo y los temas de actualidad. “Cada vez se venden más libros de no ficción”, asegura Ofelia Grande, directora de Ediciones Siruela, una tendencia que abre la puerta a géneros como el ensayo, que en esta edición ha cobrado un mayor protagonismo.

Durante 17 días el Paseo de Coches del Parque del Retiro ha acogido un total de 361 casetas, pabellones para el desarrollo de la programación cultural e instalaciones varias para ofrecer a los feriantes y visitantes todos los servicios necesarios. Una labor de organización que los editores valoran positivamente, pero para la que reclaman algunas áreas de mejora.

Coincide la mayoría en la buena organización con respecto al año pasado en cuanto al montaje y desmontaje. Resaltan también pequeños detalles, y no tanto, como la limpieza, las sintonías utilizadas, la implantación de wifi en las casetas, las pantallas de firmas y la mejor organización de expositores.

Respecto a la programación cultural, el doble modelo cultural y comercial de la Feria sigue planteando algunas dudas. “La programación ha sido muy profesional”, asegura Enrique Redel, director de la editorial Impedimenta, “pero más que a los actos, la gente viene, fundamentalmente, a dar un paseo por la Feria y a comprar libros”.

Feria del Libro de Madrid 2019 LIJ AEM

Para Maite Malagón, en cambio, “las actividades en el Pabellón infantil han repercutido directamente en las ventas de libros Loqueleo, así como las presentaciones de libros concretos realizadas en la Biblioteca Eugenio Trías. La combinación de los espacios de exposición junto con los espacios dedicados al fomento de la lectura (animaciones, entrevistas, presentaciones, etc.) hacen que la Feria adopte una mayor dimensión y abarque más opciones para tener contacto con el libro”. Algo que quiere diferenciar de “algunos pabellones cuyas actividades no están relacionadas con la literatura y que generan atascos de paseantes y ruido dificultando la atención al público desde la caseta. Además, no tiene sentido que haya casetas de organismos e instituciones oficiales cuya presencia sería más lógica en otro tipo de ferias como LIBER, y más si restan espacio a los editores y especialmente a los libreros, verdaderos protagonistas de esta Feria”.

Por su parte, Maite Cuadros (Ediciones Maeva), asegura que “la programación cultural hace que venga más gente a la Feria para conocer a los autores, para que los niños hagan actividades relacionadas con la lectura… y eso significa que visitan la Feria y, al mismo tiempo, que se vendan más libros. Es una parte importante para darle contenido”. La cuestión es, quizás, cómo darle vida. “Son demasiados los pabellones en el centro de la Feria”, dice, “algunos con muy pocas actividades, como el caso del pabellón de Acciona, y que hacen que en algunos momentos de afluencia masiva de gente sea un poco agobiante”.

LA ASIGNATURA PENDIENTE

El gran escollo sigue siendo el espacio. ¿Tiene sentido reducir físicamente una Feria que continúa creciendo? Un año más, el espacio en el Paseo de Coches del Buen Retiro que se dedicaba a las casetas de la Feria ha disminuido, mientras que el público aumentaba. La razón ha sido la sostenibilidad, la protección medioambiental por parte el Ayuntamiento de este parque único. El resultado ha sido la reducción del espacio de las casetas para los editores y, lamentablemente, el consecuente desencuentro.

“La pérdida de espacio de los editores hace que la Feria sea más pobre ya que somos parte muy importante de ella”, afirma Maite Cuadros. “En una Feria en la que todo ha funcionado muy bien solo he visto un punto negativo de verdad para los editores y es el recorte en el tamaño de las casetas”, añade Ofelia Grande.

“Aunque no depende solo de la organización, sería bueno contar con más espacio, se nos queda pequeña la caseta”, continúa Diego Moreno, director de Nórdica Libros. “En este sentido, las instituciones deben implicarse más y entender que la Feria es una actividad de la vida cultural madrileña”.

María Fuentes, que considera que la disminución en metros ha impedido a Vaso Roto alcanzar su máximo potencial en una Feria tan buena, cree que “el ideal es que mejoren las negociaciones con el parque para que las pequeñas editoriales que hemos hecho un esfuerzo considerable en llegar al número de títulos exigidos, podamos tener una caseta completa. Pero si finalmente, por razones de espacio, debemos volver a compartir caseta, sería recomendable por lo menos que nos informen con más tiempo”. Un matiz que al menos permitiría aunar fuerzas, crear estrategias y compartir recursos, como en el caso del colectivo CONTEXTO.

FML2019

Para Enrique Redel (Impedimenta) se trata de un problema para el que hay que sentarse tanto con el Ayuntamiento de Madrid como con la propia organización de la Feria. “Ha sido un año muy difícil en cuanto a la entrada al Paseo de Coches para reponer, para poder desmontar… Una tremenda suspicacia hacia los editores y los libreros que no puedo comprender, con acciones de seguridad, con pivotes totalmente innecesarios. Creo que tenemos que sentarnos con el Ayuntamiento, con Andrea Levy, con quien yo creo que se puede hablar, y ver cómo lo solucionamos. No puede ser que seamos los sospechosos habituales”.

Respecto al desencuentro que esta situación provoca dentro del sector, Redel se muestra conciliador: “De la feria no solo se vive estos días, se vive todo el año de cierta imagen que se crea en estos días. Y se vive también de la unidad del sector. Es necesaria. Las editoriales trabajamos con las librerías y también nos tenemos que sentar para juntar fuerzas, para trabajar en equipo y asegurarnos de que la Feria sea una cita en la que cabemos todos y se siga desarrollando en el Retiro”.

En este sentido, para el presidente de la Asociación de Editores de Madrid, Manuel González, “el Retiro es un marco incomparable para una Feria que cada año supera sus cifras de participantes, visitantes y de negocio… y que además es un extraordinario acontecimiento cultural que debe ser patrimonio de la ciudad y por el que tenemos que trabajar conjuntamente Ayuntamiento, libreros, editores, expositores y patrocinadores. No es fácil celebrar y organizar cada año con éxito este acontecimiento y por eso hay que encontrar entre todos, y año tras año, soluciones a los problemas puntuales que presenta la Feria”.

MUCHO MÁS QUE CIFRAS

Más allá de las áreas de mejora, la Feria del Libro de Madrid es una auténtica fiesta para todo el sector editorial. Coinciden todos en una valoración que no baja del notable alto, en que la Feria es un momento mágico para los editores, una combinación perfecta de cultura, industria y disfrute; el espejo en el que mirarse durante el resto del año. Y una prueba de ello es la repercusión mediática, el interés que despiertan las historias que se tejen dentro y fuera de las casetas, y que se han reflejado en los 3.300 impactos en los medios de comunicación.

Como explicaba Manuel Gil, director de la Feria, realmente la facturación es un porcentaje pequeño, 10 millones de los 2.500 millones que se facturan en el comercio interior del libro al año. Es solo un empujón. Pero el valor real de la Feria es su papel en el fomento de la lectura, en recuperar y mostrar el prestigio del libro y la lectura.

“La Feria es algo único en el mundo. No conozco ninguna otra que sea así”, asegura Enrique Redel. “Autores extranjeros que vienen, alucinan. Autores y amigos que vienen de fuera de Madrid, alucinan. Se asocia el libro con lo lúdico, con dar un paseo y pasar un buen rato. Se asocia el libro con el parque del Retiro que es una preciosidad. Se asocia la Feria del Libro con irse luego de cañas. Es la mejor campaña de lectura que existe. Es un momento idealista, en el que te encuentras con los amigos, te encuentras con los libreros. En el que de repente leer mola, comprar libros mola. Y precisamente por eso, hay que mimar la Feria”.